Y él mismo reflexiona:
"Buenas y Débiles, así amaban nuestras abuelas y madres, débiles: sumisas amas de casa, ocupando el lugar que la sociedad le tenia reservado, sin cuestionarse el mundo laboral del poder, eso era exclusivo de los hombres, ellas mandaban en el ámbito domestico, miraban el exterior a través de la ventana. En cambio eran buenas, el mundo amoroso les correspondía a ellas en plenitud, la clave era dar, estregadas al amor del marido y a los hijos, para conseguir no quedarse sin abrazos (quedarse solas) eran generosas en amor, daban sin preguntar si estaban recibiendo en misma medida.
Fuertes y Malos, así amaban nuestros abuelos y padres, fuertes, eran independientes, capaces de luchar y vencer en el poder, ganarse al vida, poder social, plenitud de no necesitar a nadie, saberse luchadores natos. Eran malos, egoístas en el amor, alfabetos emocionales, se conformaran con dejarse amar, recibir sin cuestionarse el dar amor.
Fuertes ademas de buenas: liberación de las mujeres, aprendieron que podían habitar el espacio del poder, ser independientes, a valerse por ellas mismas, rechazadas por muchos hombres por ocupar su espacio, criticadas por mujeres por ser ambiciosas, por abandonar el rol femenino y parecer hombres.
Una reflexión importante ¿Se sienten débiles cuando son buenas?, ¿se sienten malas si son fuertes?
Buenos ademas de fuertes: los hombres admitieron necesitar un abrazo, buscar su espacio en la familia, dejarse querer, no vivir para el poder, saberse necesitado de un abrazo sincero. a sentir las intimidades susurradas, la ternura de los sentimientos que llegaban desde sus interior, criticados por otros hombres, ignorados por mujeres que seguían queriendo las viejas formas de ser hombres.
Igual de importante, ¿Cuando soy fuerte como mi padre me temo volverme malo?, ¿cuando soy bueno, estaré siendo débil?"